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viernes, 23 de noviembre de 2007

Maratón de Buenos Aires: crónica de Alain Mizrahi


Alain en carrera de Parque del Plata (4a etapa AAU 2007)

Te vas a correr, sí claro hoy voy a la pista, pero cuántas veces corrés por semana, muchas, corrés todos los días, no, solo 13 días cada dos semanas, y cuánto corrés cada vez, yo qué sé, según los días, estoy siguiendo un plan, ando por los 100 km semanales, (cara de “vos tas de la croqueta”), y de dónde sacás ese plan, el petiso Melo me pasa todos los días por SMS lo que tengo que hacer y yo lo hago sin pensar, martes y jueves me tortura en la pista, otros dos días hago fondo, yo qué sé, él me da los deberes y yo los hago, no quiero pensar, solo quiero que alguien me diga hacé esto, corré tanto a tal paso, descansá, apurá, trotá… Todo empezó en el kilómetro 28 de la maratón de Colonia 2007 cuando abandoné por lesión la reputísima madre que lo reparió al tibial anterior cómo duele y pensar que antes no sabía ni que existía ese músculo, porfiado y orgulloso Gusano intenté terminar aunque fuera caminando gateando reptando arrastrando pero no hubo caso en la estación Texaco tuve que parar y hacerle dedo al primer vehículo que pasó para que me llevara hasta la llegada. Caramba, corrí cuatro maratones en el 2005 intentando bajar las 3:30, arañé la hazaña en Porto Alegre con 3:33, lo volví a intentar en Río de Janeiro y terminé como en 4 horas y media deshidratado insolado y con fiebre, lo intenté de nuevo en Buenos Aires y terminé en 3:37, evidentemente para bajar ese tiempo había que entrenar mucho más en serio que lo que estaba haciendo. 2006 fue un mal año para los gusanos de Capricornio solo pude arrastrarme en Colonia en cerca de cuatro horas y veinte interminables minutos. En fin, toda esta introducción para llegar a que sacándome los Pegasus sentado al cordón de la vereda bajo la sombra de algún arbol bonachón en Colonia luego de mi segundo abandono en una maratón juré que tendría mi revancha en Buenos Aires. Aguantate city porteña que te voy a pisar toda te voy a aplanar te voy a satelizar te via mostrar quién soy carajo, qué joder, mi honor gusano está en juego y de aquí no me muevo como decía don Rodrigo Díaz de Carreras en tierra de Indias. Entrené como si fuera a ser la última carrera de mi vida, a cualquier hora de la noche, bajo cualquier clima, comiendo arena en Ramírez Malvín y Miramar, peleando contra pamperos y sudestadas invernales, chorreando temporales, cagado de frío y de shortcito con 3 grados bajo cero, arrancá pá Melo me gritaban los planchas rambleros (la capital de Cerro Largo, no el petiso Patricio), qué hacés por acá me preguntaban los pingüinos en la subida del Liceo Francés, la muerte o dungadunga me decían los osos polares en la vuelta de Punta Gorda, vamos Gusano, una subida de Coimbra de yapa solo por el placer de decir hoy hice 34 kás incluyendo la subida de Coimbra, salí del ocho fui hasta el cero y de ahí al cumpleaños de mi hermana en Shangrilá todo bajo una lluvia torrencial y con viento en contra durante 26 kilómetros, hice de a dos long runs por semana, no entendía nada, el petiso me decía hoy miércoles 25 kás y el domingo 32, yo no trataba de entender la lógica del plan ni lo cuestionaba, le hacía caso y chau, terminé la carrera del Cerro y me fui a la rambla a hacer 10 kás adicionales… pero aguantate Puerto Madero que te voy a aplastar, aguantate costanera que te tengo entre ceja y ceja, y veía cómo iba mejorando lentamente los tiempos en 10k y en media maratón, será que funciona esta demencia, vamoarriba, el Veloz Martínez ya es boleta, el coyote Pedreira está de nuevo al alcance, vuelvo a ver durante las carreras camisetas que no veía más desde hacía dos años de lo lejos que habían quedado, petiso, ¿será que sabés de verdad y que vas a lograr que baje las tres treinta? ¡Te voy a hacer un manolito! Y se acercaba la fecha y nada de taper, me seguía mandando fondo y más fondo y 32 kás faltando 11 días, y 20 kás faltando una semana, y 15 el miércoles anterior, yo cada vez más cagado hasta las patas pero era buen síntoma, mi ansiedad en crecimiento exponencial era porque lo veía cada vez más posible, me volví insoportable para todo mi entorno, mi único tema de conversación era ése, soñaba con el reloj en la meta marcando tresveintinuevecincuentaynueve, ¿será posible alienarse tanto? Y llegó el fin de semana tan esperado, triplemente esperado porque además de ir por mi PR iba a ver a Soda Stereo en River cumpliendo un viejo sueño, y porque iba con mi hermanita, un “reencuentro” que me hacía muy feliz. Impresionante recital, bailando y cantando y agitando te hace falta vitaminas de aquél amor de música ligera solo Dios sabe que es el séptimo díaaaaaa no descansaréééé, dos horas y media de viaje en el túnel del tiempo de mis veinticinco años. Sábado al mediodía, expedición a la expomaratón con varios Trotamundos, pésima organización de entrega de kits, caos en las filas, no hay más camisetas y te ponen cara de jodete por boludo, fideos desabridos (tampoco hay más bolognesa) en un banquito al aire libre, no importa Gusano, disfrutalo, esta va a ser la mejor de tus quince maratones, qué te importa la camiseta, qué te importan los fideos de mierda, estirá las piernas al solcito, saboreá cómo va subiendo la adrenalina de la largada, mirá cómo van desapareciendo los contornos del mundo y solo quedás vos con tus championes y el asfalto, peleando contra el reloj…………. Encuentro nocturno con toda la patota de Trotamundos para cena ritual premaratón, todos tan excitados como yo, hay olor a 42 mojones, hay buena onda, hay alegría, hay optimismo, hay amistad, hay esa cosa inexplicablemente alucinante y contagiosa que une a los dementes del running de cualquier parte del mundo. Y empieza el ritual en la habitación del hotel bajo la mirada entre asombrada y divertida de Nadu, probar por última vez toda la ropa, abrochar el número a la camiseta, colocar el chip, dejar todo pronto en una silla, releer por enésima vez un par de capítulos del librito de Hal Higdon que me acompaña por cábala a todas mis maratones desde 2002, qué era lo que decía que había que hacer en las dos horas previas a la largada, a qué hora decía que había que dejar de tomar agua, no dejé nada librado al azar hasta ahora y así seguirá siendo hasta que cruce la meta, concentración Gusano, concentración. Despertador a las 4:45, medio litro de Gatorade antes de abrir los ojos, pan con dulce, una barra de granola, una banana, otro medio litro de agua, visita exitosa a don inodoro, revisar una vez más que todo está en su lugar, empacar vaselina, protector solar, ropa para la llegada, abrigo, gorro, lentes, plata, y mis vituallas para la carrera, chocolate, barritas de granola y nueces. Seis de la mañana, gran agite en la esquina del Obelisco, sale el omnibus contratado por los organizados Trotamundos hacia el Parque Roca. No hablo, no pienso, no existo, solo veo un gran 3:30 allá a lo lejos, no recuerdo casi nada de la previa en la largada, solo que me senté en la vereda a envaselinarme los pies y calzarme cuidadosamente los dos pares de medias, estiré un poco, troté un par de cientos de metros sin buscar ni mirar a nadie, y se largó la Maratón de Buenos Aires 2007. Al revés de lo que te dijo el petiso, Gusano, al revés carajo, hacele caso a tu instinto, hacele caso a tus mejores maratones, arrancá más despacio y terminá más rápido, el objetivo es un promedio de 4:57 por km, hay tiempo, la carrera es larga, primer ká a 5:44, segundo a 5:34, paso al Bobby que me grita qué te pasa Gusano, bajaste el objetivo? Las bolas del oso!!!!!! Tercer ká a 5:01 y me aguanto ahí. Hasta el diez, gusano, tranqui hasta el 10, igual no me aguanto y empiezo a apurar el paso en el 8. Primeros 10 en 51:18, o sea 5:08 de promedio. Acá se empieza a jugar el partido, apuro el paso por la autopista Dellepiane y me planto entre los 4:45 y los 4:50, voy comiendo nueces, tomo agua y Gatorade en todos los puestos, cada 2,5 km (drink to survive and excel dice Higdon), Av. 9 de Julio, Obelisco, poca gente, Diagonal Norte, Leandro Alem, Paseo Colón, vuelta por la Boca, me siento espectacularmente bien, el clima es perfecto, hace un poquito de frío, vientito a favor, el pace promedio va bajando lentamente, 5:07, 5:06, 5:05… del km 10 al 20 en 48:14, tres minutos menos que los primeros 10, perfecto, sigo calculando y recalculando el pace promedio a cada mojón que pasa, y en el km 25 llego al pace promedio objetivo de 4:57, plante acá Gusano y a aguantar el ritmo, hago el tercer 10k en 48:10, cuatro segundos de diferencia con los 10 anteriores, vamos Uruguay carajo, vuelta adentro del puerto muy disfrutable, sobre el muelle, entrada a Puerto Madero, la vieja y querida avenida de los Italianos, por suerte le sacaron una de las dos vueltas insoportables que habían antes, los km siguen pasando, empiezo a esperar la pared, mi vieja amiga, hemos peleado heroicas batallas ella y yo, y las perdí todas, pero esta vez no llega, km 32, 33, 34, mi promedio sigue plantado en 4:55, será posible, dónde está la pared??? alcanzo al Veloz Martinez, lo venía siguiendo hacía rato, vamos Veloz, vamos que llegamos, ahí aparece el Cuervo Gonzalo, le voy ganando de a pocos metros por km, viene con un paso super regular y eso me ayuda, recién en el km 38 paso los 5 minutos por km, el 40 fue el peor en 5:12, el 41 en 5:07, el 42 en 4:59, lo lograste Gusano, ahí está la llegada, mirá bien el reloj lo que dice, mirá bien te digo, disfrutá estos segundos finales, abrí los brazos y hacé payasadas como que estás volando, gritá Uruguay nomáááá, saltá, tirá besos cuando alguien grita tu nombre, el arco está ahí después de una curva, piiiiip hace el chip sobre la alfombra, click hace tu cronómetro, ya está, cómo qué ya está?? Se acabó todo??? Como en mis quince llegadas de maratón me pongo a llorar. Te busco con la mirada con alguna remotísima esperanza de que estés ahí pero no estás, no tengo a quien abrazar a la llegada y ese es el único sabor amargo que me queda de esta aventura, tendíras que haber estado para que la fiesta fuera completa pero no pudo ser. Tres veintiocho treinta y cinco, Gusano, un minuto y medio abajo del objetivo, no jodas Gusano, tampoco te creas Paul Tergat, a la mierda con Paul Tergat, en ese momento soy campeón olímpico, soy el gran Tovarich Gusano y se puede caer el mundo. Y estoy entero, no me duele nada, camino normalmente, voy, vengo, busco caras conocidas, empiezan a aparecer los Trotamundos, mis nuevos amigos, algunos enteros, otros en ruinas, todos contentos. Mi primer SMS es para el petiso Melo, grande Patricio, no tenés idea de lo que lograste con mi cascoteada autoestima versión 2007, luego al coyote Pedreira, al Tío Alpino, al Bobby Barreto flamante y feliz sub-4, “Cerebro” Souto en un solo pie pero hizo un tiempazo… Pero the show must go on, y vuelta a Montevideo y el lunes de noche trotando en el pastito de la rambla, y el martes en la pista de nuevo, y el domingo arañé mi mejor tiempo del año en la Nike, 42:30, y seguí corriendo, pista, rambla, y se vino la media de Piriápolis y el Gusano con un viento en la camiseta del carajo que va y la corre como si fuera la última, 1:39:42, mejor tiempo del año también, y como me dijo una amiga hace unos años “decime, vos corrés atrás de qué, exactamente?” pero la respuesta a esta pregunta es para otro reporte…


Alain en medio maratón de Piriápolis 2007

Dedicado a mis nuevos amigos los Trotamundos, gracias por la buena onda de todas las semanas.

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